EFECTO PERVERSO DE FOTOVOLTAICAS Y BIOMETANO: DESPOBLACIÓN
EFECTO PERVERSO DE FOTOVOLTAICAS Y
BIOMETANO: DESPOBLACIÓN
Digestato en una planta de biogás
Lo perverso se ve en una casa de un pueblo del alfoz de Olmedo dentro de diez años. Un anciano matrimonio tose repetidamente sentado en el sofá del saloncito de una casa algo desvencijada ya. Lo hacen frente a una lánguida lumbre que no consigue templar el ambiente y con la única compañía de un gato que dormita junto a ellos acurrucado en el sofá. La tos repetida es el anuncio del cercano enfisema pulmonar. Pero veamos cómo hemos, digo hemos ya que esos ancianos podremos ser cualquiera de nosotros, llegado hasta ahí.
Les aseguro que son ya muchos los años en los que llevamos
sufriendo la siniestra demagogia de las mal llamadas energías renovables; y es
que hasta ahora lo único que ha sido renovable han sido los pingües negocios de
algunas empresas y los puestos políticos de los renovados. Lo demás en lugar de
renovado ha sido destrozado.
He tratado este asunto en diversos artículos en medios
nacionales, pero hoy quiero centrarme en la principal víctima de este negocio,
esa que acaba muriendo de una manera angustiosa, dolorosa y dramática. Alguien por el nunca serán
suficientes las lágrimas que se verterán por el finado cuando haya finalizado
su agonía; me refiero al medio rural y al campo.
Nos están llenando nuestras tierras de placas fotovoltaicas,
a las que a mí me parece más preciso llamar chatarras solares. Ocupan grandes
extensiones estropeando entornos naturales de gran belleza, expulsando a flora
y fauna y generando desiertos bajo ellas. A los renovados se les llena la boca
hablando de protección del medio ambiente, del planeta, mientras expulsan de
sus hábitats a seres tan valiosos como
avutardas, corzos, perdices o zorros por citar algunos. Unos aparatos que son
altamente contaminantes en uno de los diversos tipos de contaminación
existentes, la contaminación visual; atentan contra el derecho de las personas
a tener y usar su campo, su entorno natural y disfrutar de la contemplación de
la fauna y flora.
Pero hay también otro efecto mucho más perverso del que no se habla nunca; la despoblación del entorno rural. Las chatarras solares están ahí puestas, quietas, tumbadazas y vagueando al sol. Pero en esos campos destrozados no se necesitan ya labradores, no pueden trabajar los pastores, no es preciso ya cuidar ovejas, ni vender nada a labradores o pastores, ni a sus mujeres, hijos o nietas. ¿Por qué? Porque no los va a haber; si no se puede labrar o pastorear habrá que emigrar. Ya no se van a necesitar manos para varear los olivos en Jaén. No se va a poder vivir en el entorno de Almaraz porque no habrá trabajo. Nos enfrentamos al efecto perverso de la despoblación y esa sí que no es renovable. Una vez más, los renovados en sus despacho oficiales, se cargan el campo y el sector primario ya que no saben nada de esos temas, pero es que tampoco les importan una mi…..
Chatarras solares
Pero esto es como las películas pero en real, según avanza
la misma la cosa empeora y se complica. Unos humanoides, no pueden ser humanos
los que esto hacen, se disponen a instalar plantas de biogás.
Esas plantas, especialmente las de gran tamaño que son las
que se ponen en España, son la gran canallada escondida bajo las trampas
verbales de las palabras verde y renovable. Se trata de producir gas a partir
de residuos orgánicos como los desechos animales tipo purines, heces, residuos vegetales o basuras de tipo orgánico.
Hasta aquí todo suena bonito y estos han
sido los argumentos con los que han engañado a los municipios que ya tienen
alguna planta de ese tipo. Vamos a ver algunos aspectos, no todos ya que sería
muy largo, de la cruda realidad.
Lo primero es decir que las necesidades de mierda de estas
plantas son mayores que la producción de la misma en las comarcas escogidas.
Por lo que el pueblo desdichado que cuente con una voraz come mierda de este
tipo se convierte en el receptor de la misma que otros producen; como la
generada en el País Vasco que se la eliminaríamos nosotros.
Mientras eso ocurre los malos olores generados viajaran por nuestras calles y entrarán en
nuestras casas eliminado el aroma de los guisos y volviendo pestilentes las
habitaciones donde duermen los recién nacidos que ya no olerán a Nenuco.
Los gases emitidos son perjudiciales para la salud y, en
concreto, para las enfermedades cardio respiratorias, siendo el enfisema
pulmonar una de las consecuencias más importantes. Eso en circunstancias
normales porque existe el riesgo cierto de que se puedan producir vertidos y
escapes accidentales e incontrolados que agraven las consecuencias con efectos
desconocidos.
Nos dicen que el digestato, la materia sólida que queda tras
extraer el gas, se reutiliza en los campos como abono. Pero deben hablar de
aquellos que no se cultivan por tener chatarras solares. Lo digo porque el propio
CSIC gubernamental alerta de los riesgos y complicaciones de su uso para tal
fin, el abono agrícola, que es mucho más complejo de lo que parece.
Los pueblos que “disfrutan” de estos beneficiosos
establecimientos ven reducir su población al tiempo que ven el incremento
disparatado y por centenares de ruidosos
camiones que pasan por sus calles cargados de purines, cagadas de gallinas,
basuras y mierda en general para abastecer la boca del monstruo que nuca se
cierra porque no queda saciado.
Dejo aquí los efectos derivados de la propia actividad de
las plantas, que se pueden encontrar en otras publicaciones, para entrar en lo
social. Ya hemos visto un pequeño pueblo de Albacete que ha perdido casi el 50%
de su población desde la llegada del monstruo. Ni las plantas de biogás ni las
placass crean empleo. Sabemos que las chatarras solares necesitan sol, pero no
se ponen en la Costa del Sol porque arruinarían la industria turística;
evidente y si se junta con alguna plantita ya arruinan todo. Lo que no alcanzo
a comprender que tiene de malo el turismo de interior, el turismo cultural.
¿Por qué quieren acabar con el turismo de villas como Olmedo, Toro o Cuellar?
Olmedo y los pueblos de su alfoz son un compendio, un
ejemplo o resumen de todos estos males. Villa histórica y monumental, referente
agrícola con su histórica azucarera a la cabeza, ve como sus tierras se llenan
de chatarras solares a las que ahora quieren añadir una planta de biometano. Es
un ejemplo, pero compartirá futuro con otros municipios. Al disminuir la
actividad agropecuaria y turística, ¿Quién va a visitar la villa para aguantar
el mal olor? Se verán cierres de negocios del comercio y la hostelería. Sin
campo y sin servicios la población buscará su futuro en otros lares. Las casas
de los pueblos no serán demandadas por vecinos de las ciudades que quieren
descansar placenteramente en el campo en sus días libres. Las uvas con las que fermentar su vinos adquirirán sabor y aroma a caca en lugar de a pinar. La actividad económica
disminuirá al ritmo de la reducción de su población y de sus visitantes. Su
estupendo hotel balneario quedará vacío, lo mismo que la consulta de pediatría
y al contrario que la de geriatría. Pobreza y despoblación.
Al final de la historia unos hijos se desplazan al pueblo
desde Madrid alarmados por la falta de respuesta al teléfono por parte de sus
ancianos padres. A llegar a la casa observan con espanto que el viejo matrimonio
estaba tendido en la cama y que habían muerto en soledad uno cuatro y el otro tres días antes de su llegada;
el gato agonizaba hambriento y sediento mientras las chatarras solares tomaban
el sol y la planta de biogás soltaba al aire su mortal regalo.
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José Antonio García – Albi
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Olmedo. Una de las villas a proteger. Mucho más bonitos los árboles del fondo

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