EN EL ASESINATO DE CHARLIE KIRK
EN EL ASESINATO DE CHARLIE KIRK
El reciente y terrible asesinato del ciudadano norteamericano Charlie Kirk, además de recordar al de Martin Luther King, produce una honda impresión, un profundo rechazo y provoca una lógica ansiedad para platearse las razones y consecuencias del mismo. Nos obliga a un necesario proceso de reflexión que nos ayude a darnos cuenta de cuál es el escenario en el que vivimos.
La víctima del asesinato, Charlie KirkEl pasado 27 de noviembre del 2024, publiqué en este espacio
un artículo titulado “A vueltas con el Populismo”. En el mismo, trataba de
explicar cómo el denominado populismo no es otra cosa que la estrategia del
socialismo moderno para acceder y controlar el poder y extenderse por todo el
orbe. En ese trabajo refería como los profesores Ernesto Laclau y Chantal
Mouffe comenzaron a definir la estrategia social-populista en su libro Hegemonía y estrategia
socialista, en el que recuperan las ideas
del teórico marxista italiano Antonio Gramsci. Continuaron con sus obras La razón populista y Por un populismo de
Izquierdas
Bien,
asumido que el populismo no es otra cosa que el socialismo del S. XXI así como su
estrategia principal, hemos comprobado entre nosotros que en esta forma de hacer
política se incluye la capacidad de realizar muchas acciones rechazables. Scraches,
agresiones, campañas difamatorias como la realizada contra la familia de Ayuso,
intimidaciones, bulos. Crean, incluso, un sistema, una metodología para, a
través de lo que se ha dado en llamarse “cloacas”, destruir personalmente a jueces, fiscales,
servidores del orden público, adversarios políticos, mediante prácticas
absolutamente mafiosas. Ahora hemos visto que incluso atacan violentamente a
los ciclistas jaleados por el mismísimo gobierno y el populista que se
encuentra al frente del mismo. ¿De qué más serán capaces? Como sabemos, en las
intenciones del socialismo actual está la de crear artificialmente grupos
identitarios supuestamente atacados o reprimidos, para cuya defensa cabe cualquier acción
porque el bien que supuesta y teatralmente persiguen, justifican muchos
medios, incluido el crimen.
En
Estado Unidos al social populismo se le ha denominado woke o wokismo. Ha sido
con ese entorno woke cuando se han producido las revueltas urbanas y saqueos
del black lives matters, el atentado contra la vida del presidente Trump, que
casi le cuesta la misma, y ahora el terrible asesinato del ciudadano Charlie
Kirk quien ha sido ejecutado por hablar. Si todo esto es muy grave y muy
preocupante el pesimismo crece al ver como en la comunidad socialista internacional
se comprende, se justifica, incluso se celebra este crimen o, en el mejor de
los casos, se guarda un hipócrita silencio ante el mismo. Populismo vomitivo que
supone un peligroso riesgo para las democracias occidentales de ambos lados del
Atlántico.
Pero al
mismo tiempo resulta muy triste observar que a este peligroso socialismo
moderno le ha salido un inesperado aliado, un ayudante sorpresa; hablo de la
equidistancia, de los equidistantes. Estos grupos políticos equidistantes son
aquellos que para existir, para dar razón a su propia existencia necesitan de
manera ineludible de la concurrencia de dos supuestos polos opuestos para
situarse ellos entre ambos, dando a entender, lanzando el mensaje, de que en su
centralidad se encuentra, nada más y nada menos, que la virtud humana. De este
modo ponen en marcha la argumentación de que existen otros populismos de signo
contrario; algo que es falso. Hemos visto como el existente es el socialismo
usando unas determinadas armas y estrategias. ¿Dónde se ven dichas armas y
actividades delictivas fuera del socialismo? En ningún sitio. No hay nada en el mundo, que como el socialismo actual, lleve en su interior la descalificación, la confrontación, el ataque y agresión a personas de opiniones distintas; ellos les llaman fachas, machistas, xenófobos, homófobos, negacionistas, etc o a los judíos. Luego no, no hay dos
populismos de distinto signo, solo hay uno y mantener lo contrario es una mera
propaganda para justificar la connivencia y colaboración con él.
Vemos como los populares europeos gobiernan y trabajan con esos socialistas de vergonzosa reacción ante el asesinato de Kirk. Se desviven por aplicar normativas y políticas populistas compartidas con el socialismo. Lo cierto es que Úrsula Von der Leyen obtiene mucha seguridad frente a una eventual moción de censura contando con el apoyo de los veinte parlamentarios europeos del populismo español, del PSOE. Argumentan que existe un populismo de signo contrario y pregonan la virtud de su centralidad entre ambos. Pero es un argumento de gran simpleza y falsedad; en caso de existir los dos mencionados colaborarían con ambos, pero solo lo hacen con uno. ¿Por qué? Porque, en el fondo, quieren seguir en el machito con la ayuda del wokismo europeo que es capaz de comprender y justificar un asesinato o la agresión antisemita a inocentes ciclistas por mera estrategia de propaganda. El populismo, el socialismo, actúa además con la bajeza moral de disfrazar de causas humanitarias lo que para ellos son en realidad cálculos propagandísticos.
Violencia racista antisemita en España
Ocurre,
a mi entender, que el atentado contra la vida del presidente Trump y el
asesinato del influyente Charlie Kirk, y las respectivas reacciones frente a
los mismos por parte de los estamentos socialistas, suponen un cambio
cualitativo que debemos tener en cuenta para actuar en consecuencia y estar
preparados para futuros ataques violentos; que lamentablemente ocurrirán. Lo de
la Vuelta Ciclista a España no deja de ser un rechazable comienzo, un ataque
violento a la integridad de las personas; veremos más, con resultado de muerte,
como en USA, o no; podremos lamentar el derramamiento de sangre en España. Además de tomar todo un tinte inaceptable de antisemitismo
populista y generador de un odio que puede desembocar en asesinatos.
En este
escenario, lo lógico, sería que lo primero que ocurriese es que los auto
denominados populares europeos, de ideología desconocida, rompiesen las
relaciones, colaboración y gobierno con los social populistas con los que ahora
comparten lecho y mantel. Si no lo hacen, los populares, españoles y europeos,
con su Úrsula a la cabeza serán corresponsables del crecimiento del populismo
que dicen combatir, el antisemitismo, el apoyo a Hamás y la violencia en nuestro país. Pero si lo hicieran, trasmitirían
el mensaje de lo inaceptable, inasumible y peligroso de las estrategias del
socialismo internacional. También fortalecerían, con esa ruptura, los ideales y
valores de la libertad, la democracia y la paz que dieron lugar a la formación
de la Unión Europea ahora en riesgo como consecuencia de sus propias políticas.
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Quieren generalizar esto






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