SÁNCHEZ ESTÁ DANDO UN GOLPE DE ESTADO
SÁNCHEZ ESTÁ DANDO UN GOLPE DE ESTADO
AL PAN, PAN. Y AL VINO, VINO.
El principal y más importante elemento de un estado es su
arquitectura jurídica, su ordenamiento jurídico. Cuando lo rompen, lo quiebran,
se ha dado un golpe de estado; no hacen falta armas, basta con emular a Hugo
Chaves o a Hitler que llegaron al poder por las urnas.
El pasado mes de agosto publiqué en El Debate un artículo
titulado “¿Tendremos un golpe del PSOE?”
En él trataba de encontrar explicaciones a algunas de las
preguntas que un ciudadano se puede hacer viendo el panorama político y
aventurar el posible desenlace y salida del laberinto español actual. Una de
las opciones, muy probable, era que se produjera un golpe de estado por parte
del PSOE. No hemos tenido que esperar
mucho para ir constatando esta realidad; llevamos ocho días de septiembre y ya
hemos comenzado a ver los resultados de los conciliábulos Lanzaroteños de los
siniestros Zapatero, Sánchez, Illa y Marlasca; de lo acordado en los mismos
Illa ya ha informado al jefe en Waterloo.
El primer día del mes, en la tele del partido del nuevo régimen apareció Sánchez, escoltado por una tal Pepa, dirigiendo un mensaje de amenazas a jueces, periodistas y resto de ciudadanos díscolos; además de anunciar que no se va a ir ni con agua caliente. Algo que ya sería inconcebible en el régimen del 78.
Inmediatamente después se anuncia, como complemento a otras medidas anteriores, que se suprime la libertad de
información. Ya no se puede informar de lo que acontece en el parlamento de la
nación. Habrá un comité de partidos del
régimen que va a decidir quién y cómo va a informar a los súbditos de lo que
ocurre en el Congreso, y como ese comité revolucionario va a poder sancionar va
implícito, en la práctica, que también se va a supervisar lo que se dice. Esto
es abandonar por la vía de los hechos
el derecho de libertad de prensa que consagraba nuestra constitución, hoy en día
arrojada a un descampado. Eso en lo que a la información parlamentaria se
refiere y siempre en el caso de que el parlamento esté abierto. Ya se cerró de
forma ilegal en el 2020, sin que hubiera responsabilidades, en lugar de caer el
gobierno cayó el TC, y el 11 del
corriente tampoco se va abrir fruto de una decisión arbitraria, ilícita, consecuencia de un capricho propio de un personajillo como aquellos que
portaban un bigotito y tiranizaban países hispanoamericanos.
En la misma semana se ha consumado por la vía de los hechos la ruptura del modelo territorial del
estado. El traspaso de la deuda de Cataluña al resto de los españoles supone
atentar contra el principio de equidad y es reflejo, otro más, de las
decisiones autárquicas, discrecionales y arbitrarias. La condonación se suma a
la cesión de la hacienda, control de fronteras, ferrocarriles, próximamente los aeropuertos, la amnistía y la acogida de MENAS diferenciada. Vamos que en la práctica España ha pasado a tener dos
estados libres asociados que son las Vascongadas (a las que se incorporará
Navarra) y Cataluña. Estados que controlan libremente todo, educación, sanidad,
impuestos, fronteras, policía… pero siguen compartiendo con el resto de España
la moneda ya que sin ella no duran ni un año, el sistema de pensiones porque se las tenemos que pagar los demás y la defensa
que es algo muy caro y ellos no aportan. En la práctica han
cambiado el modelo de estado.
También con sus
tercos hechos han modificado la manera de gestionar los recursos de los
ciudadanos al hacerlo sin normas presupuestarias. No es una mera cuestión
administrativa y baladí, veamos. Desde los últimos presupuestos, los de 2023,
los ingresos del estado por recaudación han crecido una barbaridad, como lo ha
hecho el gasto público. Si prorrogas unos presupuestos ingresos y gastos han de ser los mismos, no otros ¿A dónde ha ido todo ese dinero de los españoles que no
constaba en los presupuestos prorrogados del 23? Es verdad que un politizado
Tribunal de Cuentas poco va a fiscalizar, pero ya hacerlo sin una norma con la
que comparar la gestión de los recursos, lo actuado vs los presupuestos, es
imposible. En el 2024 el gasto público creció un 6,5% respecto al año anterior
(también crece en el 2025) alcanzando la cifra record de 722.846 millones de
euros, un aterrador 48% del PIB. De esa cantidad educación se lleva un 9%. Sanidad acapara un 15% y
defensa un 3,2%. Ignorar y no fiscalizar a donde ha ido a parar el 72,8% restante
de nuestro dinero es algo incompatible con una democracia. De nuevo y por la vía de los hechos ha
implementado Sánchez prácticas dictatoriales ajenas a lo previsto en nuestro
anterior estado de derecho.
Todo esto además ha sido posible por la quiebra de las
garantías que antes creaba la independencia judicial. Solo con un Tribunal
Constitucional que esconde en su interior a un Pumpido al servicio del gobierno
en lugar de estarlo al servicio de la Constitución y de los ciudadanos con sus
derechos, es posible llevar a cabo el golpe que se ha ido describiendo y que
tendrá su culminación si aprueban la ley para la reforma de la justicia
conocida como Bolaños.
Esa ley lleva en su interior cuatro bombas lapas destinas a
acabar con el sistema democrático para convertirlo en un régimen de partido
único al más estilo soviético.
1)
La Instrucción de los procesos penales no las
realizarían los jueces independientes sino fiscales dependientes y sometidos a
las órdenes del gobierno. Por lo que podrían actuar por intereses políticos. Por
la misma razón la policía cuando actúe como policía judicial dejaría de hacerlo
como tal, para funcionar como policía política al obedecer a fiscales a las
órdenes del gobierno y, a la postre, del partido gobernante.
2)
Se elimina la acusación popular que en la
actualidad se está desvelando como un arma útil para perseguir los desmanes del
gobierno. Con esta medida, tan sólo podrán acusar ellos. ¡Vaya estado de
derecho!
3)
Se modifica el acceso a la carrera judicial de
tal manera que se elimine el mérito y la oposición para establecer nuevos
criterios de selección de forma que puedan plagar la judicatura de personas
cuyo valor sea ser afín al partido. Esto se ve complementado con el punto
siguiente.
4)
Creación de un centro público de formación de
aspirantes controlado por el partido, de modo y manera que puedan ir haciendo
la preselección de candidatos desde el principio.
Con este ataque a la independencia y a la carrera judicial
lo que crean es un arma eficaz para perseguir y anular a la oposición y a la
resistencia imponiendo por la vía de los
hechos un régimen de partido único.
El boicot permanente a la figura del Jefe del Estado, S.M. el Rey, también forma parte del proceso golpista.
Y, mientras tanto, ¿Qué dice el susodicho? Pues nos dice: ¡eh! no me miren a mí, miren a Israel, miren a Israel.
El principal y más importante elemento de un estado es su
arquitectura jurídica, su ordenamiento jurídico. Cuando lo rompen, lo quiebran,
se ha dado un golpe de estado; no hacen falta armas, basta con emular a Hugo
Chaves o a Hitler, ganadores de elecciones. Y hablamos de un PSOE que lleva en su ADN y en su historia, los golpes de estado como algo congénito y consustancial. Es muy posible que no
haya habido en la historia del mundo un partido más golpista y corrupto.
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José Antonio García-Albi
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