¡ ALERTA ! LA HISTORIA QUE TERMINA MAL
¡ALERTA! LA HISTORIA QUE TERMINA MAL
Uno visita diversos medios de comunicación o
escucha la radio y se va perdiendo entre los distintos laberintos que cada uno
de ellos elige seguir como principal. Los hay que se decantan por las tramas de
las líneas aéreas, otros eligen la trama
Koldo, o las actividades de Ábalos, los
sobres de Cerdán, las begoñadas, Zapatero, Leire, SEPI y un largo etc. Hay otros que
dan preponderancia a los escándalos sexuales, pero en lo que coinciden todos es
en apenas publicar en portada lo que hasta hace un tiempo ya algo lejano llamábamos noticias; aquellos hechos que tenían que ver con los acontecimientos
políticos, económicos o internacionales. Incluso en la última crisis en Oriente
Medio nos dedicamos a hablar de otro asalto a las arcas públicas que dimos en
llamar “la flotilla”; pero al menos, y demos gracias, tendremos esto mientras haya
personas que sigan ejercitando la libertad de prensa. Y es que ya no hay
noticias al uso tradicional; como no las había en la Cuba de Castro o no las
hay en la Venezuela de Maduro. Como
mucho, y como ocurre en esos países, nos cuentan que el gobierno se ha dado un
baño de autocomplacencia exhibiendo falsos y manipulados datos sobre la marcha
de la economía en un obsceno engaño al personal.
Todos tratamos de aventurar una opinión sobre como acaba
esto. Pero, desde mi punto de vista, de cara a realizar un análisis completo y
no quedarse en meras conjeturas, hay que comenzar por identificar y analizar de
manera veraz a los actores intervinientes en lo que está ocurriendo; aquellos
que debieran mover ficha. Pues bien, tenemos a los partidos que están en el
gobierno y a aquellos otros que le apoyan en el parlamento; PSOE, Sumar, Bildu (ETA),
ERC, Podemos, PNV, ERC, Junts. Todos ellos presentan un denominador común, no
son partidos democráticos, ni persiguen
garantizar la libertad del ciudadano, ni quieren una monarquía parlamentaria.
Para ellos, la democracia no es sino un medio, una herramienta, para alcanzar
otros fines, en este caso el cambio del régimen político del 78. Constituyen un
frente popular con un objetivo común y trabajan coordinadamente.
Esos son los fulanos de los que nada bueno podemos esperar.
Pero a la hora de hacer algo parecido a una predicción conviene hacer un
análisis empírico sobre lo ocurrido hasta ahora; esto es valorar la experiencia
obtenida que se basa en hechos verdaderos e indiscutibles. Con todo lo
acontecido y conocido hasta el día de la fecha, que no voy a enumerar pues
sería eterno, con todo eso, digo, lo lógico en cualquier país democrático y de
derecho es que hubiera tenido ya consecuencias, que algo hubiera pasado; una
dimisión y convocatoria electoral, una moción de censura con apoyos más que
suficientes, revueltas en las calles… Y, sin embargo, nada de nada. La pregunta es
evidente; si hasta ahora nada ha pasado ¿por qué razón iba a pasar algo en el
futuro? Si hechos de la gravedad que conocemos no han tenido consecuencias,
¿por qué las habría de tener una simple mayor acumulación de los mismos? No parece
previsible que vaya a ser así.
Conocidos los actores y vista la experiencia toca buscar
posibles explicaciones. El proceso de cambio de régimen por la vía de los
hechos y por la puerta de atrás, tiene sus raíces en los acuerdos del canalla
Zapatero con la ETA a partir del año 2.000. Y se pone el cronómetro en marcha el
11 – M del 2004. Una fuerte crisis económica internacional les cogió sin los
preparativos terminados, lo que facilitó la llagada al poder del pánfilo Rajoy.
Después la negociación, que vamos conociendo, en el 2018 entre
los partidos antes mencionados para señalar y cuantificar el botín a repartir
concluyó con la moción de censura del 2018 que nos trajo al “Duce” Sánchez a
nuestras vidas. Desde entonces, con sus más y sus menos, sus altibajos o
paroncitos lo acordado, que incluye el saqueo, se ha ido llevando a cabo.
¿Exagero? No creo, han acabado con la normalidad institucional, de hecho no tenemos tribunal constitucional,
ni fiscalía, ni control presupuestario, ni ningún organismo o institución
pública que no esté colonizada y controlada. Lo que queda de resistencia está
en la Guardia Civil, la judicatura y algunos medios de comunicación. Ya
conocemos bien al tirano Sánchez y su ausencia total de moral y escrúpulos. Una
persona como él, que podría estar con su “catedrática” en una tumbona de
Dominicana disfrutando de lo afanado, ¿cómo pensamos que va actuar si se
resuelve en sentencia que su mujer, su hermano o él mismo tienen que entrar en
la trena? ¿No va a hacer nada? ¿No lo tiene ya planeado? Vamos hombre, conviene
no ser ingenuos. La actitud del susodicho con sus risas en el Congreso, sus bostezos en Moncloa y sus vacaciones en La Mareta avalan la opción de que algo siniestro tiene en la cabeza.
Hay quien lo fía a que los próximos comicios autonómicos
sean un punto de inflexión y un principio del fin del proceso frente populista.
Él seguirá adelante, atizando el miedo a la derecha para el caso de unas
elecciones generales amañadas. También desnaturalizando el sistema autonómico
por varias vías. Una la dotación de recursos para Cataluña y Vascongadas generando perjuicios a las demás. Otras, manipulando la financiación del resto
de comunidades al tiempo que las castiga de forma cruel y traidora en el caso
de catástrofes naturales, incendios o epidemias; el candidato del PSOE en Extremadura es la prueba de que solo van a contar con las comunidades de sus socios. Por otro lado mientras las
debilitan, esos procesos electorales le dan al régimen una apariencia de democracia, que siendo sólo una apariencia supone una eficaz defensa para la dictadura. Es muy posible que esa apariencia condicione la forma, el modo, en que efectúen la quiebra del ordenamiento jurídico (el golpe); bien mediante fraude electoral o plebiscitario, o bien por la vía de los hechos con un aval cargado de pumpidez, o mediante algo traumático.
¿Europa? Como dependamos de ellos estamos aviados. De
momentos son los que más les apoyan, incluido el PP que está a por uvas, de modo que mientras se mantenga la antedicha apariencia de democracia no van a querer los de la U.E. ningún
problema, ni complicarse la vida. Y, por si acaso ya están cambiando nuestra política exterior para virar hacia Rusia, China, Venezuela, Irán, etc y contar con su apoyo.
Volviendo al principio del artículo. Entonces, ¿cuál va a
ser el final de todo esto? Me temo que si no le ponemos remedio con urgencia y
trabajamos en la calle, junto a judicatura y Guardia Civil, con intensidad el
resultado va a ser consumar la liquidación del régimen constitucional de 1978
para instaurar otro de carácter no democrático. Y tras ello se harán realidad
los versos de Gil de Biedma:
“De todas las historias de la
Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal.”
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José Antonio García – Albi
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