LOS QUINTACOLUMNISTAS DEL PP

 

                            LOS QUINTACOLUMNISTAS DEL PP


En los medios de comunicación es constante y recurrente la presencia de opiniones sobre las relaciones entre el PP y VOX. Por mejor decir la presencia de indicaciones sobre cual debiera ser el comportamiento de ambos, especialmente sobre cual debiera ser el comportamiento de VOX. Al final todo termina en afirmaciones y directrices poco concretas y que, a mi juicio, parecen  encerrar una intencionalidad partidista. Dada la gravedad de la situación tengo que decir que estoy un poco harto de conclusiones lapidarias como PP y VOX tienen que entenderse para hacer una propuesta común, o la de se equivocan de enemigo que no es otro que Sánchez, y la no menos frecuente el objetivo es echar a Sánchez. Con humildad pero con rotundidad, he de decir que me parecen unas conclusiones simplistas, poco ambiciosas, cuando no equivocadas.

Parece que quienes mantienen esas opiniones, al igual que Alberto Núñez y el resto de dirigentes populares, no se han dado cuenta de en qué  escenario y escena nos encontramos, ni de qué obra se está representando. La obra que sigue su curso y argumento es la de la abolición del régimen constitucional y democrático del 78. Y los actores y compañía que la representan son los del Frente Popular; lo malo es que no se trata de teatro, de una ficción, tristemente es una realidad. Los actuantes principales son el PSOE, la ETA y ERC y los equivalentes a actores de reparto son el PNV, JUNTs, los podemitas y adyacentes. En consecuencia hay que decir que el enemigo no es Sánchez, ese es uno más, lo es el Frente Popular; apelativo que también utiliza el experimentado Mayor Oreja. Y la situación no se limita a tener  un yonqui del poder en Moncloa, es que tenemos muy avanzado un golpe de estado moderno y un cambio de régimen. ¡A ver si nos vamos enterando!

                                                                                 
Los frente populistas


Observemos la más cruda realidad, somos un país que no cuenta ya con un tribunal de garantías constitucionales, que no tiene una fiscalía que opere con objetividad e independencia, cuyo tribunal de cuentas no cuenta nada, en el que la televisión pública ha dejado de serlo para ser de un partido político. Un país en el que cualquier ente regulatorio como CNMV, CNMC, de telecomunicaciones, banco de España, empresas como Indra o Telefónica, etc, etc están bajo el control del líder de un partido político. Un país en el que los ciudadanos no gozamos, desde hace años, de unos presupuestos generales del estado para que los gastos sean fiscalizados por un parlamento, país en el que éste, el parlamento, lejos de representar a la soberanía nacional, parece un truculento serial televisivo. Nuestro modelo territorial se maneja como si de una figura de plastilina se tratase. Vamos nada que ver de hecho con lo establecido en el 78.

Ante esto, la posición del PP en Bruselas gobernando con el PSOE, apoyando al gobierno de Sánchez es absolutamente inadmisible. No sólo es que dictaminen allá cuestiones que aplican aquí, es que están dando carta de legalidad a lo que está ocurriendo en España además de proveer de financiación al proceso golpista. Solo para financiarse con subvenciones el gobierno del tirano recibió 40.000 millones de Euros entre enero del 24 y julio del 25. El PP apoya esto al igual  que a Teresa Ribera, mientras destrozan la P.A.C. Para luchar contra el Frente Popular lo primero que tienen que hacer los de Alberto Núñez es romper con Úrsula y los socialistas allí, como le exige VOX con toda la razón.


Los que dedican su tiempo a formular dictados a ciertos partidos lo hacen con base en un concepto que no es válido. Engloban a las dos formaciones P.P. y VOX en algo que llaman la derecha; como si ambas fuesen iguales y la misma cosa. En relación al PP no sabemos muy bien ni que es lo que quieren hacer, ni cuál es su ideología; siempre han sido muy parcos en esto último. Y a efectos prácticos no parecen muy dispuestos a utilizar las necesarias motosierras en las CCAA que gobiernan, ni a desregular, ni a reformar el sistema de pensiones, a abandonar la agenda 2030 y su locura climática, o a terminar con la discriminación lingüística del español en las Comunidades con dos lenguas,  por citar solo algunas cosas que añadir a su negativa a dejar de apoyar al PSOE desde Europa; tratar de comprender, además, cuál es su propuesta sobre la inmigración ilegal es tarea imposible. Y ya, saber si quieren reformar el tinglado que permite el abuso y castigo que aplican los partidos nacionalistas sobre el resto de los españoles es un sueño.  Vamos que los oráculos utilizan la misma palabra, derecha, para meter en el mismo saco a ambos, y así anular a uno de ellos cuando son formaciones tan distintas como respetables. Con base en esa diferenciación no parece muy recomendable querer prescindir de los votantes de VOX para acabar con las pretensiones y objetivos del Frente Popular. VOX no comparte ningún punto, absolutamente ninguno, con el Frente Popular, mientas que el PP sí puede compartir alguna propuesta, de hecho lo hacen en Europa donde ambos no buscan el progreso sino el control de los ciudadanos. Cuidado con  los juegos porque pensemos que si VOX tuviese dificultades para presentarse o malas expectativas, muchos de sus votantes lógicamente se irían a tomar el vermut antes que votar a PP o PSOE, como lo harán muchos votantes socialistas antes de votar al PP. Si Sánchez consigue volver a movilizar a sus abstencionistas adiós a las previsiones demoscópicas. 

Por otro lado y desde un punto de vista de mera matemática electoral los escaños de VOX son necesarios, en el supuesto de unas elecciones limpias y sin fraudes, para expulsar del poder al socialismo populista que padecemos. En los comicios de 2023 el partido de Abascal bajó de los 52 diputados que obtuvo en 2019 a 33 y como consecuencia de eso el Sr. Núñez no alcanzó la presidencia del gobierno. En unas próximas elecciones, ya digo que en el caso de ser limpias, si VOX recupera o supera los resultados del 19 sería posible que el PP negociara con ellos  pactos de legislatura que llevase a su líder, Núñez, a la Moncloa; sin esa circunstancia volveremos a estar donde estamos ahora. Lo mejor para Núñez es que VOX obtenga un buen resultado, sin el que Núñez se volvería a Orense.

En resumen y volviendo a las indicaciones de muchos colegas  opinadores.  No, no es cierto que PP y VOX tienen que entenderse para hacer una propuesta común, mejor dejarse de experimentos.  El problema no es tan simple y sencillo como lo de se equivoca de enemigo que no es otro que Sánchez; también hay que pelear contra los que apoyan al PSOE, pero no sólo en Madrid, también hay que plantarse frente a los que les apoyan desde Europa. Y no se trata del punto y seguido de el objetivo es echar a Sánchez; hay que frenar y revertir el proceso de cambio de régimen y sentar las bases para que esto no pueda volver a ocurrir.

 

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José Antonio García - Albi






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