OBJETIVO: SOMETER A VOX
OBJETIVO:
SOMETER A VOX
Siguen y
siguen las declaraciones, comentarios de tertulianos y las columnas de opinión,
sobre lo que tiene y debe de hacer Vox a la hora de conformar gobiernos en
aquellas regiones en donde ha habido elecciones cantonales. Creo que todo ello
puede obedecer a dos razones fundamentales. Por un lado es la costumbre y la
dinámica propia del bipartidismo y, por
otro, aunque me cueste creerlo, por un
error o desconocimiento sobre la realidad social y política de nuestro país.
El
bipartidismo en España ha estado protagonizado por dos formaciones, el Partido
Popular y el PSOE; acompañados como comparsas por los sempiternos enemigos de
España, los nacionalistas. No es adecuado incluir en este fenómeno los años de
UCD debido a que el centro político no existe, es tan solo una herramienta que
utilizan puntualmente personas diversas para alcanzar un objetivo común y una
vez alcanzado se dedican a tratar de acabar con el líder; como ejemplo Adolfo Suarez.
Ahora, al
haberse producido algunas novedades políticas tratan ambos partidos de
reconducir, de reconvertir, el bipartidismo que es su hábitat. Y en eso los
socialistas lo están haciendo mejor que los populares. La aparición de nuevos
jugadores les lleva a querer reconvertir el bipartidismo en dos bloques
liderados cada uno de ellos por las formaciones tradicionales. Por un lado
están el PSOE y sus confluencias y por otro el PP que se ve ahora en la necesidad de incorporar
a VOX a su lado. Es su forma de mantener el bipartidismo
Socialistas
y populares se valen de una argucia lingüística como es utilizar las palabras
huecas de derechas e izquierdas. Así que si el PSOE y sus confluencias van
juntos porque son izquierda, por la misma razón pretenden que PP y VOX vayan
juntitos porque son derecha. Pero eso es una argucia sin significado, ni lógica
alguna. Porque poniendo nombres correctos, nombres con contenido con base en
las políticas realizadas y defendidas, vemos que tenemos por un lado al
socialismo populista y, por otro al socialismo popular; y ambos juntos y colaborando en Europa. ¿Dónde
encaja VOX ahí? Estamos ante un intento
por parte de Alberto Núñez y los suyos, así como de algunos periodistas
y columnistas de someter a VOX, de domesticarlo haciéndole partícipe del
reparto bipartidista; espero que los de Abascal no se dejen.
Además del
interés y el tacticismo político es posible que no vean o no quieran ver la
realidad social de nuestro país. La presencia y el auge de VOX obedecen a que
estamos ante algo más que otro partido político. Nos encontramos frente a un
nuevo movimiento social que se expande por Europa y América, canalizado a
través de formaciones políticas herederas del más puro liberalismo, que
devuelve la ilusión por recuperar la libertad, por volver a situar al individuo
en el centro de la vida social y política; por eso tiene tanto calado entre los
jóvenes. Un movimiento social que se resume, como lo hizo Alberto Benegas Lynch,
en “el respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo”. Aplicar ese
respeto sin restricciones supone erradicar ese dirigismo social que emana de
los actores del bipartidismo, sean socialistas populares o socialistas
populistas, por medio de procesos serios de desregularización.
El modelo socialdemócrata ha fracasado y se ha llevado también por delante a aquellos partidos que perdieron sus valores y principios liberales para confluir con los primeros. Busquen las diferencias entre las propuestas de los socialistas y las de los populares. Es más fácil encontrar los puntos en común que tienen la cara visible de los populares europeos, Úrsula Von der Leyen, con los socialistas, que las diferencias. En España nos parece más evidente la distancia entre PP y PSOE, no por sus diferencias programáticas, ya que las propuestas del PP están muy indefinidas, sino porque el PSOE es una escandalosa banda de delincuentes y malhechores, etarras incluidos. Por ello columnistas y populares cuando hablan de un cambio lo hacen refiriéndose al sanchismo y no al socialismo. Por el contrario en el movimiento social en el que se enmarca VOX, lo que priman son una serie de principios y valores que son irrenunciables si lo que se quiere es recuperar las libertades personales, incrementar la renta disponible de las familias que facilite la realización de un proyecto de vida personal. Y claro, aunque no les guste a algunos, esas ideas y principios han de estar presentes en un proceso de negociación.
Otra de las argucias utilizadas para someter o domesticar a VOX es la de utilizar el mismo saco para dos partidos políticos. Así vemos titulares como: el XX % de los votantes de derechas apoyan los acuerdos para formar gobierno en las comunidades autónomas. Nos tendrán que decir primero que entienden por derechas, y tenemos que volver también al “respeto irrestricto” antes mencionado y analizar el valor e importancia que se concede a las ideas, propuestas, principios y valores de un partido que canaliza ese movimiento social que vemos por doquier. Y consecuentemente preguntarse por el porcentaje de votantes de VOX que están a favor de favorecer la formación de gobiernos sin que se asuman algunas de las propuestas fundamentales de su formación, asuntos de inmigración ilegal incluidos, encaminadas a poder respetar los proyectos de vida. La responsabilidad política de colaborar en la gobernación de las comunidades está muy bien, pero no solo a cambio de sillones vacíos de contenido; se han de pactar programas de gobierno que incluyan propuestas programáticas de VOX.
En mi
modesta opinión, sería un tremendo error si por aquello del qué dirán, los de
Santiago Abascal entran en gobiernos renunciando a lo que más se valora de
ellos, sus ideas, propuestas, principios y valores. Han de entrar explicando
muy bien que elementos de su programa se van a llevar a cabo en cada comunidad
en la que ayuden a la formación de gobierno.
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José Antonio García-Albi
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