EL MONUMENTO DE GUARRERÍAS HILL

 

                             EL MONUMENTO DE GUARRERÍAS HILL


Hace unas décadas en Bilbao construyeron un hermoso y enorme puente para atravesar su ría. Era un puente doble, con dos buenos carriles por sentido y que se elevaba a gran altura sobre la ría y sus aledaños. El caso es que fueron pasando los años y los accesos al dicho puente no se hacían, no se construían, por lo que el puente no se podía usar, no servía para los que fue construido; bueno, en realidad, el puente sin accesos no servía para nada. De modo que ante esta situación los ciudadanos de Vizcaya comenzaron a llamarle EL MONUMENTO, el monumento al puente.

Pues del mismo modo en el elevado lugar denominado Guarrerías Hill tienen unas instalaciones realizadas con dinero público que no sirven para el destino previsto. Es más consiguen todo lo contrario. Si el puente aquel de Bilbao, no servía para nada, las instalaciones de Guarrerías Hill denominadas “punto limpio” no solo no conseguían tener controladas y ocultas las basuras y residuos, sino que conseguían todo lo contario; tenerlas a la vista, descontroladas y perjudicando a los vecinos.



Pero bueno, dejémoslos en que no servía para lo que fue autorizado y diseñado. Así que con el paso de los años el descontrolado basurero fue adquiriendo antigüedad y ese poso de lustre que ésta genera. Por el vecindario se empezó a considerar que ya se trataba de un “monumento”. Pero si en el caso del puente estaba muy claro el objeto y destino del mismo aquí no lo estaba tanto. La pregunta era ¿el monumento a qué?

De modo que se estableció un debate público para encontrar el objetivo de monumentalizar el basurero. Hubo muchas y singulares propuestas; e monumento a la basura, al desperdicio, al horror, a lo feo, incluso al capricho personal, a la arrogancia, a la desidia... Al final, y dado que el monumento era una guarrada que estaba en Guarrerías Hill, gano la opción de bautizarle como “EL MONUMENTO A LA GUARRA.



Como es habitual el debate trae otros debates. Por ello entre las autoridades lugareñas se comenzó a decir que tal vez, convendría solicitar más dinero público para dar al monumento la posibilidad de realizar las funciones que inicialmente se había previsto. Pero claro, pronto quedó patente que si se realizaba esa petición saldría a la luz el hecho de que previamente no se había destinado el dinero público para lo que estaba previsto, y para lo que se debía haber destinado.

A alguien se le ocurrió, entonces, solicitar dinero público para incluir “El monumento a la guarra” en los folletos de promoción turística. Al fin y a la postre se trataba de un monumento y se podía generar algo de actividad turística que en Guarrerías Hill era nula; esta propuesta también se desestimó, en este caso por irreal,  irrealizable y fantasiosa.

Mientras eso ocurría a nivel de autoridad local, a nivel de calle que diría el presidente Adolfo Suarez, se comenzó a pensar que igual no estaba bien depositar basura en un monumento. Ya que el pueblo tenía su “Monumento a la guarra” tal vez lo mejor sería no alterarlo con nuevas deposiciones. Al fin y al cabo lo mismo era depositar la basura en esta calle:



 Que en esta otra. Quizás mejor en esta porque seguro que alguien se iba a encargar de retirarla con rapidez:


Y así siguió poco a poco y con tranquilidad rural la vida de los habitantes y visitantes de Guarrerías Hill. Además del monumento tenían un ser fantasmagórico, que deambulaba y divagaba durante las noches por las calles y rincones de la localidad. Dado que le habían cogido gusto a eso de poner nombres, al fantasma local le comenzaron a llamar:
“Botas de goma, ideas de plomo”

SI TE GUSTA LA LIMPIEZA, COMPARTE.

 

José Antonio García-Albi  

 

También lo puedes compartir en FACEBOOK

             El fantasmagórico   BOTAS DE GOMA IDEAS DE PLOMO. Paseo nocturno por

                                                            Guarrerías Hill


Comentarios

Entradas populares