REPUBLICANISMO, CEUTA Y TRAICIÓN
REPUBLICANISMO, CEUTA Y TRAICIÓN
Lo primero es definir correctamente lo acontecido en Ceuta.
Se trata de un ataque, una agresión bélica y una invasión en toda regla que
incorpora una característica común en todas esas acciones; la agresión al ordenamiento jurídico del país
atacado, violar su legislación con la acción realizada. En Ceuta no se han cumplido
las leyes de entrada a España; por lo tanto tenemos un derecho legítimo a
defender nuestra legalidad e integridad
territorial.
Pero si lo realizado por Marruecos al invadir inopinadamente
un territorio de otro país puede sorprender, lo que llama poderosamente la
atención, lo realmente grave, más sorprendente y llamativo es la reacción,
actitud y comportamiento del tirano de la Moncloa y de sus ministros perritos.
Ahora lo importante es conocer la verdadera razón, el motivo, de su siniestra
traición.
El sujeto no sabe decir una verdad, pero chulo lo es todo el
rato de modo que ya dejó entrever sus intenciones en TVE cuando dijo que aunque
la alternancia sea buena, aquí no hay alternativa. Y remató la actuación con
aquello de “el cambio soy yo” ¿A qué cambio se refiere?
Con certeza que el famoso y súper comentado Pegasus está en
el inicio de todo eso. Pero no es un tema excluyente y definitivo; algo de eso
habrá. Pero todo parece indicar que de manera premeditada el tirano ha decidido
utilizar la invasión para ir alcanzando sus propios objetivos.
No es de extrañar que el plan tenga varias fases o escalones.
Con lo de Ceuta busca un enfrentamiento directo con el Rey que reviste dos
aspectos. Por un lado le va limitando
actividad y funciones; le impide realizar su labor. Con ello buscan ir
generando en la sociedad, incluso en los monárquicos, la idea y sensación de
poca utilidad; de ser poco más o menos que un inútil adorno y de ese modo va
socavando el apoyo de la ciudadanía a la Corona.
Además tensionando la situación puede provocar que el Monarca
tenga que intervenir de algún modo y eso lo utilizaría el sátrapa para crear una
crisis institucional y acusar a Felipe VI de haberse extra limitado, de actuar
fuera de la Constitución y atacar al Rey y a la Monarquía; incluso cuestionar
la viabilidad de la misma. Por eso es de vital importancia abortar la operación
de los nietos de la ley que es parte del plan.
El republicanismo socialista, ahora y en su historia, no es
otra cosa que una herramienta de tipo doctrinal que justifique un supuesto
derecho para tutelar ideológicamente las
instituciones por parte de la izquierda; de ese modo expulsaría a los no socialistas
de la relación con las instituciones. Las
alianzas con otros partidos más extremistas y radicales así como con los
partidos independentistas han potenciado ese posicionamiento doctrinal que
busca decir que el socialismo y el federalismo pueden ejercer de tutores de la instituciones expulsando a las otras formaciones políticas por
no coincidir con sus propuestas.
Vamos que entre los trapicheos, pucherazo, nietros inventados,
crisis institucionales el cambio al que se refería el tirano es un cambio de
régimen por medio de un plebiscito de nula legalidad y limpieza.
Ese supuesto derecho a tutelar las instituciones por parte de
los socialistas y sus socios, sean nacionales o regionales, se cimenta en la
siniestra Ley de Memoria cuya doctrina ellos comparten. Una norma que acaba con
la transición, que inventa el origen de la Constitución situándolo en la II República,
aquella supuesta democracia sin demócratas. Una ley que señala quién puede
estar dentro del sistema político y quién no. Al vincular la democracia con la
República, proceden a deslegitimar a la Corona y a desligar a la Monarquía de
la democracia al vincularla
artificiosamente con Franco. Por cierto que el texto normativo ya señala a la
legislatura de M. Rajoy al indicar que no llevó a cabo políticas de
memoria; ya identifica a alguien que
queda fuera.
Como ocurriera en 1931, instaurado ilícitamente, como entonces,
un régimen republicano a todos aquellos ciudadanos que no lo son, se les
declara enemigos de la república, son denostados como monárquicos y no pueden mantener
relación con las instituciones a través de sus formaciones políticas. Es decir
que sería un régimen para socialistas y nacionalistas en exclusiva ya que todos
los demás serían monárquicos y “fachas” ya
que los otros partidos de derechas son monárquicos y, por lo tanto, contrarios al nuevo régimen.
No debemos olvidar la historia. La II República se proclamó
tras unas elecciones para elegir concejales, no para cambiar el régimen. A
partir de ahí se formó un gobierno provisional designado por el capricho de los
jefes de algunos partidos políticos y que no tenía estructura y soporte legal,
al surgir de la nada no había poder legislativo. Así que se puso a gobernar
mediante esa herramienta tan querida por Sánchez como es el decreto. De ese
modo cambión la bandera porque querían
cambiar de Nación. Modificaron la ley electoral antes de convocar elecciones
así como el funcionamiento del Supremo; decretazo a decretazo, todo muy
democrático. También comenzó una serie
de persecuciones violentas contra personas, entidades o periódicos
identificados como monárquicos y contra el clero. Y todo esos actos se
explicaron mediante falsas acusaciones contra
los agredidos con mentiras como decir que había armas en algún convento, en el
ABC y que los desórdenes los provocaban los provocaban los enemigos de la
república disfrazados de republicanos. Vamos, mentiras, falsedades y a construir
un relato. Todo muy actual, como ahora.
Una vez celebradas las elecciones, las nuevas cortes
promulgaron en octubre de 1931 la Ley de Defensa de la República que además de
instaurar la censura y conseguir el cierre de más de un centenar de medios de comunicación, hizo que un
partidario de república, Ortega y Gasset calificara al nuevo régimen político como “triste
y agria república”
La republicana quema de iglesias y conventos
La razones por las que las distintas familias socialistas,
nacionalistas o no, actúan de esa manera, es decir monopolizando las
instituciones y expulsando a los demás de la vida política son que al ver que en
los sistemas democráticos no alcanzan sus objetivos y expectativas, se ven
frustrados y se ponen a desvirtuar las democracias para manejarlas a su antojo
cuando ya han conseguido que dejen de serlo.
Y en estas estamos hoy en día. A eso nos vamos a enfrentar y
contra eso hemos de pelear. Con este negro escenario y futuro atribulado uno no
puede dejar de preguntarse ¿Y que coño hace el PP en Europa gobernando con los
socialistas y en España hablando de otras cosas y mirando para otro lado?
Oscuro y proceloso se presenta el futuro de la Patria.
SI TE PREOCUPA LA
SITUACIÓN, COMPARTE.
José Antonio García-
Albi
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¿El presidente de la III República?








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